Karu guasu en honor a los santos

Huellas religiosas en el siglo XX

arpa

Hay en toda la zona misionera una continuidad de la religiosidad jesuítica exteriorizada a través de la piedad popular y el culto; una identificación del pueblo con la iglesia y la liturgia que viene desde entonces.

En toda la región se siguen celebrando las fiestas patronales, lugar para el encuentro y la alegría, donde, como en aquellos tiempos, se baila delante del altar. Queda también de entonces el amor a la música: en la guitarra española, en el arpa paraguaya, en el acordeón chamamecero, pariente de aquellos órganos portátiles que tan bien conocían y manejaban los músicos de las misiones. Estudiosos de la música regional, como Julio Cáceres y el padre Julián Ziny, han descubierto la pervivencia de extrañas danzas como ¨el pavo¨ o ¨el picaflor¨ , bailadas con gravedad y ritmo, que recuerdan las contradanzas cortesanas del siglo XVI.

Significado del karu guasu en honor a los santos

comidas

El KARU GUASU (gran comida) es una comida comunitaria, igual a la realizada en honor a los muertos, generalmente realizan las familias o personas que tienen un santo, siguiendo una tradición familiar o por algún favor recibido, o simplemente para que se siga protegiendo a la familia o barrio.  Todos los karu guasu son donativos de acuerdo a la posibilidad del beneficiado o de acuerdo al beneficio recibido. Es interesante escuchar a los promeseros con qué respeto mencionan el compromiso de la promesa para la realización del karu guasu, para el promesero sería una carga de conciencia muy pesada el no realizarlo. Actualmente consiste en tallarín, asado o puchero ava, otros realizan chocolate para los niños.

Celebraciones de santos


La lista de santos que se celebran en el Paraguay es muy amplia, a lo largo de las publicaciones presentaremos a los que reúnen características especiales, o por su popularidad, o por tener alguna peculiaridad relacionada con la alimentación.

 

San Juan

San juan

Esta festividad se inicia en Europa cuando la ¨cristianiza¨ la Iglesia Católica. Esta fiesta se realizaba en el verano en el hemisferio Norte. La Religión Católica la adaptó o la santificó haciéndola coincidir con la fiesta de San Juan Bautista. Al llegar a América esta festividad adquiere nuevos matices o sincretismos, cuando cada grupo étnico le impregna su religiosidad. Estos ritos son muy diversos y muy extensos.

Esta festividad está muy relacionada con el fuego. Hasta hace unas décadas atrás, 1960, principios del 70, las celebraciones se realizaban en los barrios donde había un San Juan o alguna persona de nombre Juan o Juana, era costumbre realizar el karu guasu, y a la noche del 23 se realizaban fogatas acompañadas de diversos juegos espontáneos que se jugaban en la época o eran creados por la imaginación, la destreza o la habilidade de los miembros de la comunidad.
La lista de juegos era muy diversa y variaba según las zonas geográficas, y en su mayoría ya fueron registradas. Estas celebraciones contaban siempre con la presencia de los camba, personas disfrazadas que están para hacer reír o infundir temor o misterio entre los niños y los adultos. La mayoría de los juegos, utilizados en esta festividad y que hoy forman parte del álbum folklórico de toda América, fueron introducidos por los españoles adquiriendo características propias o en cada país o readaptada por las distintas etnias de América.

Anteriormente era una fiesta muy esperada por los niños del barrio, que para la fecha disponían de la autorización de los padres para jugar hasta altas horas de la noche, y de manera diferente acompañados por el encanto de la gran fogata que había que prepararla con días de anticipación, así como la paja.
Todos alrededor de las lenguas de fuego que se alzan buscando el infinito.  Se trata de unas de las tradiciones más antiguas en que aparece el fuego de la esperanza purificadora del  alma. A medida que los leños van prendiéndose la fogata adquiere una fuerza tal, que resulta imposible estar cerca de ella, debiendo guardar una distancia prudente de unos 5 o 6 metros de distancia.

En cada  festejo los fieles, cargados de emoción y altísima concentración, proceden a las pisadas de las brasas, animados por el aliento de los presentes.

Cuando la noche del 23de junio cae completamente, los hombres que intervendrán en los juegos tradicionales se preparan convenientemente para ocultar su identidad, algunos disfrazados de “CAMBA”  de  manera tal que la identidad queda totalmente oculta, representan personajes del lugar como médicos, policías, maestros, músicos, etc. (La palabra camba esta dicha en guaraní y significa “negros” debido al tizne que utilizan en el rostro como parte del disfraz).    La función de estos es que los niños presentes les hagan bromas y ellos por venganza los corran con pequeños chicotes hechos de tela.

 En otro momento estos personajes se suman a los presentes para jugar fútbol con una pelota hecha totalmente de trapo embebida en gasoil  que luego es encendida. Este juego se llama en guaraní “PELOTA TATÁ”y significa PELOTA DE FUEGO. Lo simpático ocurre cuando la pelota va al público imprevistamente provocando una estampida generalizada. Finaliza este juego cuando la pelota es destruida por  tantas patadas, dando lugar al siguiente juego.
“EL PALO ENJABONADO”: Consiste en un poste de aproximadamente 6 a 7 metros de altura en cuya superficie se distribuye grasa de cerdo o vacuna, muy resbalosa, para que los participantes no puedan llegar hasta su extremo superior, donde se encuentran los premios, que consiste en comidas y algún dinero. Durante  este juego sale sorpresivamente otro personaje muy conocido en los festejos, que es el famoso, “TORO CANDIL”, que representa a la figura animal hecha de un armazón de madera cubierto con cuello vaca y adornado en su parte frontal con una cabeza vacuna, en cuyos cuernos se atan trapos empapados en querosén que  una vez encendida sale a atropellar a los asistentes, quienes huyen para no ser atropellados.

Cuando se acerca la media noche, el fogonero único autorizado a tocar el fogón porque según la tradición esto se debe respetar para que los prometeros no se quemen, procede a retirar los troncos que no se han quemado en su totalidad y el fuego restante que es manto de brasas, es distribuido en una longitud de 4 a 5 metros por una anchura que supera los dos metros y una profundidad de 20 a 30 cm. Esta alfombra de brasas es una muralla roja y humeante y es aquí  que queremos hacer notar la profunda manifestación de “FE”, el momento cuando los participantes se quitan el calzado y proceden a cruzar a lo largo, una y otra vez  sin que les produzca quemaduras en los pies.

Al termino de la fiesta todos gritan en voz bien alta “VIVA EL SENOR  SAN JUAN”.

Después de terminado el cruce de las brasas, se realizan BAILES TIPICOS hasta altas horas de la madrugada. Mientras se va apagando el fuego sagrado que fue custodiado durante todo el día por el fogonero.

Al caer la noche del día siguiente se reúnen de nuevo junto al oratorio donde proceden a retirar el santo en procesión acompañado de cantos y rezos recorriendo  el lugar  hasta llegar a su sitio habitual (altar), donde permanecerá hasta el año siguiente.

Hoy perdió totalmente su carácter espontáneo para convertirse en una fiesta preparada y utilizada para recaudar fondos para las escuelas, colegios, comisiones o cualquier organización que necesite recursos para un fin comunitario. Lo rescatable de esta fiesta en la actualidad es que en la mayoría de los lugares se puede consumir varios platos tradicionales y es un lugar de encuentro comunitario o barrial.

En el Paraguay, lastimosamente la concepción de la recreación moderna le agregó unos injertos negativos que le han hecho perder gran parte del encanto, como la introducción de la estridente música moderna, actualmente cachaca, que imposibilita el diálogo entre los participantes, además se realizan representaciones de teatro muy picarescas y grotescas para los niños y los juegos están preparados sólo para los que tienen dinero. Los pobres no pueden ir a estas fiestas, pues en su mayoría además de pagar para jugar hay que pagar entrada. En lugares más urbanos se dedican a vender panchos, hamburguesas y gaseosas, y algún mbeju.

 

Margarita Miró Ibars
<mmiroibars@hotmail.com>