Frutas de la gastronomia guarani y paraguaya


Se festeja el día de los difuntos, y se visita a los muertos. Se acostumbraba pasar el día entero en el cementerio. Aún hoy en los pueblos es una verdadera procesión al cementerio. Los familiares del difunto acostumbran a preparar alimentos en honor a sus difuntos, que eran distribuidos especialmente entre los niños y conocidos. Estos alimentos eran: rosquete (chipita dulce), chipa lopi, chipa argolla, chipa apua. Como bebida aloja endulzada con miel de caña, y se le agregaba perejil o limón.

Esta práctica la realizaban los más fervientes a la tradición, sentados frente a la tumba. Este ritual se sigue realizando en casi todas las comunidades rurales, pero sin los alojas. En esta fecha se escucha en los cementerios los cantos del purahei ñemboe, quienes en grupo recorren las tumbas. Antes lo realizaban por amistad o por un poco de chipa, ahora reciben dinero por su canto. En Carapeguá existen grupos de niños y adultos que realizan estos cantos.

En el cementerio de la Recoleta de Asunción existían los llorones y las lloronas profesionales, que aparecían especialmente el día de los muertos y los lunes. Estas eran contratadas especialmente por quienes tenían muertos recientes. Acostumbraban a ir con uniformes. Antes de llorar preguntaban los gusto del difunto, cuál fue su último mensaje o algún otro dato que los familiares pudieran dar, e inmediatamente preparaban un relato que lo comentaban mientras lloraban con una fuerte lamentación, convocando la presencia de los otros visitantes del campo santo.

En Pedro Juan Caballero, acostumbran a atar las chipas por la cruz del difunto en el cementerio, y los niños la llevan.

Aún es muy respetado el día de las ánimas el 2 de noviembre o La´sanima ara, también se acostumbra a visitar los lunes a los muertos en el cementerio donde se le llevan flores y velas. Este ritual está muy arraigado, aún en el interior esta devoción es tan fuerte que muchas personas que tienen muertos recientes piden permiso para faltar al trabajo o llegar más tarde para ir a visitar a sus muertos.

LA PIÑA (AVAKACHI o ANANÁ)


I gastorami : Para el gasto del difunto

Siempre con el espíritu de compartir el pesar, en este caso se comparten los gastos. Existe la costumbre de contribuir para los gastos que acarrea el entierro y el velorio del difunto, y se representa en la expresión i gastorami. A los pies del crucifijo colocado a la cabecera del difunto, los vecinos y amigos de los deudos acostumbran hacer ofrenda de alguna suma de dinero, se contribuye también con especias, como yerbas, cigarro o productos tanto para el velorio, durante el novenario o la comida comunitaria.

Velorios

El MATE era la bebida que acompañaba en los velorios. Era lo que ayudaba a mantener despiertos a los familiares del difunto, a pasar la noche. Se nota que era algo tan importante, que existe un dicho popular que dice: anganteko che gente maoara, hei ndoñekonvidaivakue ka aype velorio hape, indicando una gran ofensa o marginamiento a quien no se le invitó con mate en un velorio.

Las primeras rondas de mate eran amargo o mate dulce, preparado con azúcar quemado con cáscara seca de naranja dulce, y se le agregaba agua caliente. Pasando la media noche, a los que quedaban acompañando al difunto, se les preparaba el mate, reemplazando la yerba por coco o maní pisado, y como líquido se cebaba la leche preparada con el azúcar quemado con cáscara de naranja. Si no se disponía de leche se preparaba con la miel de caña diluida, y recibía el nombre de ka ay aloja.

Para el rezo del novenario (durante 9 días un rosario a las tardes donde participan familiares y amigos), para lo cual se prepara un altar con un crucifijo, con algún santo de devoción del difunto y su foto.

KARU GUASU POR ÑEMBO A PAHA DE LOS DIFUNTOS

La concepción del guaraní sobre la muerte consistía en el regreso del alma a la Tierra Sin Mal. Tenían distintas formas de manifestar el duelo de acuerdo a los grupos, pero en algún momento practicaban una comida comunitaria.

Como sincretismo religioso se crea el KARU GUASU el último día de la novena, y consiste en un gran almuerzo celebrado en honor al difunto. Algunas familias acostumbran a servir los platos que más gustaba al difunto. Cada integrante de la familia colabora con lo que puede, sea en productos, trabajo o dinero, para servir según las posibilidades de cada grupo, una gran comida o simplemente chipa, rosquitas, rosquetes, pastelitos de crema, boquerón, kamby he e, pireca dulce, cigarros finos y gruesos. Quienes disponían de animales suelen carnear para preparar el KARU GUASU.

La otra interpretación que le daban a este hecho, era para recibir la protección del difunto o que ayudaba a liberar de culpas el alma del difunto.

En el interior aún se practica todo este ritual, aunque han variado los alimentos que se comparten, pero la CHIPA sigue vigente.

Actualmente se realiza todavía el KARU GUASU en las zonas rurales y algunas familias de las zonas urbanas. No sólo después de la muerte, sino luego de los 6 meses, 1 año o varios años por el aniversario de la muerte.

Destaque: Actualmente el tipo de comida ha variado. Generalmente se sirve tallarín con carne acompañado de sopa o mandioca.